Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

jueves, 27 de diciembre de 2012

Destrucción

Ajena a si el sol allá fuera se oculta tras las nubes o se alza sin mesura, yo me escondo entre los restos de un recuerdo que hierve mi sangre y evapora la lógica que pudo alguna vez formar parte de mí. 
Hoy mi pasado hiere mi presente. Lo rasga y hace sangrar y, como si todo mi ser fuese un gran corazón abierto, veo derramar mi esencia. Se esparce, molécula a molécula, por el polvo de este aire. 
El dolor amenaza con convertir mi pena en rabia; suplica destrucción, desastre. 
Mi boca se llena de malicia. Mi alma, de inmundicia. 
Lo negro se acerca, me empuja hacia el vacío. Quiero dejar que el aire azote y maneje mi cuerpo privado de nervio, pero sé que, una vez llegado al suelo, nadie podrá expandir su fuerza para despegarlo del hielo. 
Y allí yaceré sin remedio.
Así, justo en la cumbre, reconozco que no tengo más opción. Recoloco mis músculos, yergo el valor que aún conservo y dirijo mi furia hacia ese pensamiento envenenado. 
Golpeo con fuerza para mandarlo lejos. 
Bien lejos.

3 comentarios :

  1. ¿Es tuyo? Muy bien escrito, cargado de sentimiento. Espero que no estés tan triste como relatas ;)

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    1. Sí, es mío. No te preocupes, me pasa lo que a todos, tengo momentos buenos y otros que no lo son tanto ;) Intento sacar provecho de todo y creo que incluso en lo malo podemos encontrar inspiración.

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    2. Sobre todo en lo malo, al menos en mi caso. Cuando me va bien no suelo tener ganas de escribir

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