Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

lunes, 4 de febrero de 2013

El tren descarrilado

Aquí, una pequeña historieta inspirada en los pequeñajos de la familia; El tren descarrilado.
«Carlos extiende los brazos y corretea por la moqueta como si fuera un bombardero que siembra el caos en Zarlando, la ciudad inventada. Susana y Marta responden a los disparos tras la trinchera improvisada de cintas de vídeo y almohadones mientras Iván vuelca los vagones de un tren en miniatura, haciéndolos estallar entre gestos y ruidos. 
Lucía, de apenas dos años, se tambaleaba por la habitación sonriente, tararea la sirena de los bomberos. Biberón en mano, salpica algunas gotas de agua sobre Iván, su hermano, para apagar las llamas del tren incendiado. 
—¡Vamos! ¡Hay que poner a salvo a los supervivientes! —le grita Marta eufórica a la pequeña, que la mira curiosa, como si quisiera entender lo que acaba de decir su prima.  
Iván la coge de la mano. 
—Lulu, llévame con las primas para que «aos» no nos dispare. 
Sin aguantar más de un minuto oculta tras la trinchera, Lucía se aventura a corretear emocionada alrededor de su primo Carlos, pero este pronto comienza a perseguirla haciéndole cosquillas. Ella huye de él tan rápido como puede para volver junto a su hermano y las gemelas. 
—¡No podréis conmigo! —exclama Carlos con los brazos bien abiertos y dirigiéndose a los niños escondidos— Soy Zarlo, rey de Zarlando, y todo aquel que ose desobedecerme será castigado... —mantiene el tono amenazador— ¡Con la muerte! —sentencia y suelta una risa malvada.  
Lucía se pone nerviosa y grita. Se cubre la cabeza con un cojín. 
Nena no —susurra.  
Susana y Marta se ponen en pie y disparan por última vez a Carlos, que cae al suelo malherido. Las gemelas se acercan a su primo para la frase final. 
—Nosotras, hijas de Ando, por interpretar el papel de tirano en la ciudad de Zarlando, te condenamos a dos tardes de sábado siendo el tren descarrilado».

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