Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

viernes, 18 de enero de 2013

Libros para soñar

Después de un año esperando el cuarto libro de la saga Oscuros, al fin lo tengo entre mis manos. En esta tarde que parece no tener nada de especial, me acurruco tras las hojas de La primera maldición, de Lauren Kate.
«Daniel no lo sabía, ya no sabía nada.
Solo sabía que caía en un vacío sin fin.
Lo dominaba un deseo de encontrar algo..., a alguien.
Pero solo había oscuridad envuelta en oscuridad.
Un silencio que ahogaba sus pensamientos.
Y una nada que lo era todo.
Daniel caía».
«Cuando se puso a escribir nuevas notas, lo hizo con una letra firme y elegante, y Luce se sintió reconfortada al darse cuenta de que no era la primera vez que la veía. Se deleitaba con todo lo que le recordaba cuán larga y profunda era su historia de amor con Daniel, aunque fuera un detalle de poca importancia, como la letra ligada que fluía a lo largo de los siglos para dejar constancia escrita de que Daniel le pertenecía».
«Se elevaron por encima del manto de nubes: fue como el momento en el que el paisaje gris uniforme que se ve por la ventanilla de un avión pasa a adquirir una gama infinita de colores. La diferencia era que la ventanilla y el avión no estaban, y no había nada entre la piel de Luce y las suaves tonalidades de color rosa de las nubes que se extendían al este, salvo el intenso azul añil del cielo a aquella altitud.
El mar de nubes se desplegó por debajo de ellos, extraño y fascinante. Como de costumbre, cogió a Luce por sorpresa. Aquel era otro mundo que solo Daniel y ella habitaban, el mundo de las alturas, la punta de los más altos minaretes del amor.
¿Qué mortal no había soñado con aquello? ¿Cuántas veces había anhelado Luce hallarse al otro lado de la ventanilla de un avión; pasearse por una nube de lluvia acariciada por los rayos dorados del sol? En aquel momento estaba allí, conmovida por la belleza de un mundo lejano que podía sentir en la piel». 


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