Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

domingo, 24 de febrero de 2013

Apunte literario (14)

Paso por aquí fugazmente para dejar un pequeño fragmento de En la noche no hay caminos, el primer Premio Planeta, otorgado en 1952 a Juan José Mira.
«—¿Qué buscas, Libertad? —le susurró Andrés con el aliento.
—Yo...
La abrazó llevado de un impulso ciego, y sus labios buscaron la blandura cálida de aquella boca, que besó sin conciencia de nadie ni de nada más».

jueves, 14 de febrero de 2013

Feliz San Valentín

Hoy es un día muy especial, que yo vivo con gran emoción y alegría. En este 14 de febrero, la mayor parte del mundo se une para amarse. Pero, ¿de dónde surge esta tradición? Wikipedia nos informa. 
Cuenta la leyenda que...
«San Valentín era un sacerdote que ejercía en Roma en el siglo III. En esos momentos, gobernaba el emperador Claudio II, quien prohibió la celebración de matrimonios jóvenes porque, en su opinión, los solteros sin familia eran mejores soldados, ya que tenían menos ataduras. El sacerdote consideró que el decreto era injusto y desafió al emperador celebrando matrimonios en secreto para jóvenes enamorados.  La traición llegó a oídos de Claudio y este decidió encarcelar al sacerdote. El 14 de febrero de 270, el emperador mandó martirizarlo y, finalmente, ejecutarlo. En conmemoración, su hija plantó un almendro junto a su tumba.  
Así, San Valentín se convirtió en patrón de los enamorados, y el almendro, en el símbolo del amor».
Este año, después de tantos emparejada y enamorada, voy descubriendo el duro camino de la soltería y en un día como hoy recuerdo que la frustración y el escepticismo no hacen más que alejarte de ese sentimiento tan dulce, e intenso al mismo tiempo, que le devuelve el sentido a la vida. 
Resulta cursi hablar de «amor», pero qué bien se siente una cuando ama y es amada.

¿Por qué no confiar en el Amor?

Como no podía ser de otro modo, guardo para los corazones del mundo unos versos cargados de sentimiento. Simple mensajera, os entrego el regalo que Francisco de Quevedo nos dejó hace cuatro siglos; Amor constante más allá de la muerte.

«Cerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare al blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;

mas no, de esotra parte, en la ribera,
dejará la memoria, en donde ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría,
y perder el respeto a ley severa.

Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido,

su cuerpo dejará, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado».


lunes, 11 de febrero de 2013

Apunte literario (13)

 Otro "cachito" de amor en verso para acabar con algo de calidez un lunes tan frío. Táctica y estrategia, de Mario Benedetti.


«Mi táctica es mirarte,
aprender como sos,
quererte como sos. 
Mi táctica es hablarte
y escucharte,
construir con palabras
un puente indestructible. 
Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo;
no sé cómo ni sé con qué pretexto,
pero quedarme en vos. 
Mi táctica es ser franco
y saber que sos franca,
y que no nos vendamos simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos. 
Mi estrategia es, en cambio,
más profunda y más simple. 
Mi estrategia es que,
un día cualquiera,
no sé cómo ni con qué pretexto,
al fin me necesites».

viernes, 8 de febrero de 2013

Apunte literario (12)

Por medio de Francesco Colonna, Polífilo recuerda a Polia con tiernas palabras en el Sueño de Polífilo.
«Y mis suspiros amorosos y sonoros resonaban en este lugar solitario y desierto y de aire enrarecido al acordarme de mi divina y desmesuradamente deseada Polia. Ay de mí, poco tiempo transcurría sin que aquella amorosa y celestial Idea, acudiera como un fantasma a mi mente y acompañara mi desconocido camino. [...] Despojado, pues, de todo otro pensamiento, sólo me acordaba a menudo de mi amada Polia, gravísimamente conservada en mi tenaz memoria».
La última frase es, sin duda, la que más hondo me cala.

Apunte literario (11)

Os dejo un pequeño extracto de La vida es sueño para que disfrutéis tanto del teatro de Calderón de la Barca como hago yo. Aquí, las palabras de Segismundo cuando se encuentra por primera vez con Rosaura.
«Ojos hidrópicos(1) creo
que mis ojos deben ser;
pues cuando es muerte el beber,
beben más, y desta suerte,
viendo que el ver me da muerte,
estoy muriendo por ver».
 

Apunte literario (10)

En Arcadia, la obra de Jacobo Sannazaro, el pastor Ergasto llora la muerte de su amada, a la que perdió antes de poder declararle su amor. Habla con Selvaggio en Partenio, monte de Grecia:
«Un día, guiando los corderos junto a un río, vi, entre las ondas, una bella luz que con dos rubias trenzas me apresó, dibujándome en el corazón un rostro, que vencía el color de la leche y las rosas; después se ocultó dentro del alma de tal modo que de otra carga no me oprime el peso. [...] Lavaba un velo y cantaba en voz alta. ¡Ay de mí, que cuando ella me vio, rápidamente interrumpió su cancioncilla, callando, y me llenó de disgusto, ciñéndose los vestidos y cubriéndose el todo, para mayor desdicha mía; después se sumergió hasta la cintura y yo, abatido, caí a tierra desmayado. [...] Saben bien estos bosques cuánto la amo, lo saben los ríos, los montes, las fieras y los hombres, saben que la anhelo siempre llorando y suspirando. Lo sabe mi rebaño, tantas veces al día la nombro que ya a todas horas me escucha, pazca en la selva o en el establo rumie. Eco resuena y a menudo me devuelve las voces, que tan dulces en el aire se escuchan, y en los oídos el bello nombre resuena. Estos árboles hablan siempre de ella, y en sus cortezas escrita la muestran, incitándome a menudo a cantar y a llorar».

lunes, 4 de febrero de 2013

El tren descarrilado

Aquí, una pequeña historieta inspirada en los pequeñajos de la familia; El tren descarrilado.
«Carlos extiende los brazos y corretea por la moqueta como si fuera un bombardero que siembra el caos en Zarlando, la ciudad inventada. Susana y Marta responden a los disparos tras la trinchera improvisada de cintas de vídeo y almohadones mientras Iván vuelca los vagones de un tren en miniatura, haciéndolos estallar entre gestos y ruidos. 
Lucía, de apenas dos años, se tambaleaba por la habitación sonriente, tararea la sirena de los bomberos. Biberón en mano, salpica algunas gotas de agua sobre Iván, su hermano, para apagar las llamas del tren incendiado. 
—¡Vamos! ¡Hay que poner a salvo a los supervivientes! —le grita Marta eufórica a la pequeña, que la mira curiosa, como si quisiera entender lo que acaba de decir su prima.  
Iván la coge de la mano. 
—Lulu, llévame con las primas para que «aos» no nos dispare. 
Sin aguantar más de un minuto oculta tras la trinchera, Lucía se aventura a corretear emocionada alrededor de su primo Carlos, pero este pronto comienza a perseguirla haciéndole cosquillas. Ella huye de él tan rápido como puede para volver junto a su hermano y las gemelas. 
—¡No podréis conmigo! —exclama Carlos con los brazos bien abiertos y dirigiéndose a los niños escondidos— Soy Zarlo, rey de Zarlando, y todo aquel que ose desobedecerme será castigado... —mantiene el tono amenazador— ¡Con la muerte! —sentencia y suelta una risa malvada.  
Lucía se pone nerviosa y grita. Se cubre la cabeza con un cojín. 
Nena no —susurra.  
Susana y Marta se ponen en pie y disparan por última vez a Carlos, que cae al suelo malherido. Las gemelas se acercan a su primo para la frase final. 
—Nosotras, hijas de Ando, por interpretar el papel de tirano en la ciudad de Zarlando, te condenamos a dos tardes de sábado siendo el tren descarrilado».