Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

miércoles, 23 de octubre de 2013

La mujer del Barón de Llaurí

En la última propuesta para acabar con el curso de suspense, mi ejercicio consistía en escribir una introducción donde advertir de manera sutil el desastre que se avecina.

LA MUJER DEL BARÓN DE LLAURÍ

La familia Manglano y Baldoví Sellier disfrutaba de una distinguida posición social por el título de Josep de Barón de Llaurí. Josep se había casado con Hélène, hija de un magnate francés, y tenido dos hijos con ella, Albert y Josep Arnau, futuros alumnos de Caltech, la universidad más prestigiosa del mundo.
A la muerte de Josep, los gemelos debían demostrar su consanguinidad para recibir la baronía de su padre y Hélène se vio obligada a volver a falsificar los documentos.
Un año después, Albert entró en coma y los médicos descubrieron que ambos hermanos padecían una rara enfermedad cuyos síntomas pasaban desapercibidos en pruebas estándar. Aquella mutación de la sangre pocas veces se manifestaba en varones adultos, pero la naturaleza es caprichosa. El idilio de Hélène con un maltés dieciocho años atrás dejaría de ser una verdad en la sombra.

miércoles, 16 de octubre de 2013

Un día fueron

De repente, un recuerdo te golpea tan fuerte que debes parar tu reloj. Aunque el tiempo corra a tu alrededor, no te afecta en ese instante porque el golpe te ha enviado a otro estado; uno en el que los momentos te abrazan y hacen llorar, en el que sientes de nuevo el calor que un día tuvieron y el rechazo de saberlos víctimas del tiempo. Pues tus recuerdos no son ni serán, sino que un día fueronY entremezclados, hacen de aquel estado tu hogar y juegan contigo mostrándose a partes, tan brillantes y fugaces que los quieres atrapar para recordar a qué saben. Y cuando los rozas, cuando te sumerges en alguno de ellos tan miedica como ansiosa, te regalan un nudo en la garganta que tú te quieres arrancar.
Pero no puedes.
Ya los has dejado entrar.
Ya te han hecho víctima del sueño.
Su víctima del tiempo.