Buenas tardes, querido año:
Comenzaste y quise hacer algo especial en esta virtual casa mía para celebrar tu entrada. Mis planes eran organizar un viaje increíble, cumplir uno de mis sueños y relatar mis experiencias a modo de libro de viajes como hacían en la Edad Media. Sin embargo, mientras elegía el destino, las actividades y las fechas de mi fascinante aventura, un camino se cruzó por entre mis ideas. El enlace con ese nuevo país que iba a descubrir consiguió retenerme de tal forma que aposté por lo que más tarde supe que sería el boleto ganador. Decidí dedicar mis días de vacaciones a visitar Madrid y conocer a una persona que me provocaba alto interés en lugar de seguir el plan que masticaba desde principios de enero.
Me fascinó la idea de vivir un San Valentín diferente; tener una cita con alguien con quien conectaba, pero que no había visto nunca. Lo que no sabía era que aquel día daría con mi compañero de viajes. Después de un intenso paseo por la capital en plena noche viento-lluviosa, supe que había hecho bien en no tomar ese otro avión a Islandia. Una y otra vez me lo recordaba la rosa que protegía del mal tiempo en mi bolso siempre que lo abría.
Conforme pasaban las horas, más unida me sentía a él. Me impresionaba ver cómo habían florecido sentimientos en mí tras varios años congelados y me sentía tan afortunada que en algún momento creí de verdad que podía explotar de pura felicidad. Además, tal y como yo había previsto, en este viaje cumplí uno de mis sueños. Él lo hizo posible. Sabiendo lo importante que es para mí la nieve, me llevó a un puerto de montaña y transformó aquella ilusión que yo tenía por sentirla por primera vez en una experiencia inolvidable.
Desde entonces, sonrío cada día. Ya le dije una vez que en mi sonrisa siempre andaba, «agazapado en las comisuras de mi boca, protegiendo cada surco para que jamás se desdibuje», porque se ha convertido en mi guardián.
E inevitablemente, en mi ese alguien especial.
Contigo me siento así,
como un arroyo en la nieve.
Porque podrá congelarse
la montaña que lo sostiene,
que el agua fluirá vivaz
al ritmo que el cauce lleve.
San Valentín hasta 2014 había sido una fecha como cualquier otra del año, nunca había significado nada especial ni pasaba nada diferente. Al empezar el año, nada hacía presagiar que eso iba a cambiar drásticamente, que iba a pasar de ser un dia mas a ser "el Dia". El dia en que descubrí que esa piedra que brillaba no era una piedra normal y ya está, ni una piedra brillante y ya está. Tampoco era un pedacito de cuarzo, ni una pepita de oro, sino un diamante (y digo diamante porque no se me ocurre ninguna otra piedra de mas valor y que brille con mas fuerza).
ResponderEliminarUn diamante que me dibuja una sonrisa perenne en el rostro, que me hace flotar en una nube al escuchar su voz o tocar su piel y que hace que me pierda en sus ojos marrones con margaritas. Hace que me sienta vivo y con ganas de comerme el mundo, y siendo consciente del tesoro que tengo en mis manos lo protegeré con todo mi empeño :)
Compañera de viaje, en España hay 19 comunidades incluyendo Ceuta y Melilla, en cada comunidad hay decenas de localidades (:P) y municipios, multiplica esto por 194 que es el número de paises que hay en el mundo.
El resultado de esta operación es una lista de sitios a los que quiero ir contigo, y sólo contigo, una enorme lista de ciudades que visitar, personas que conocer, momentos que disfrutar y sensaciones que vivir. ¿Vamos?
PD: Comento como Anónimo pero creo que mi anonimato no se ha mantenido demasiado bien. Está claro que soy... ¡¡El ratoncito Perez!!
Creo que te lo he dicho más de cien veces, pero no me importa repetirme: eres maravilloso. Contigo a cada rincón, porque consigues que todos ellos sean lugares hermosos. Tienes la capacidad de volver verde la hoja seca ;)
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