Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Apunte literario (39)

Después de tantos meses sin teclear por estos lares, vengo sin más para dejar una cantiga que me ha cautivado. Es sencilla y admirable por cómo encajan las palabras en este pensamiento renacentista tan platónico y profundo. Aunque Pedro de Andrade Caminha se lamente porque su amada es inalcanzable, sigue siendo precioso.
A esta Cantiga velha: 
«¡Véante mis ojos,
y muérame yo luego,
dulce amor mío
y lo que yo más quiero
Aunque verte temo, 
muero por mirarte;
todo en ti es extremo,
todo en mí es amarte. 
Sin saber desearte
de deseos muero,
¡dulce amor mío
y lo que yo más quiero
Cuando veo tus ojos
siento en mí otra suerte,
blandos mis enojos
y dulce mi muerte. 
Ya no puedo verte
y otro bien no espero,
¡dulce amor mío
y lo que yo más quiero!».