Después de tantos meses sin teclear por estos lares, vengo sin más para dejar una cantiga que me ha cautivado. Es sencilla y admirable por cómo encajan las palabras en este pensamiento renacentista tan platónico y profundo. Aunque Pedro de Andrade Caminha se lamente porque su amada es inalcanzable, sigue siendo precioso.
A esta Cantiga velha:
«¡Véante mis ojos,y muérame yo luego,dulce amor míoy lo que yo más quiero!
Aunque verte temo,muero por mirarte;todo en ti es extremo,todo en mí es amarte.
Sin saber deseartede deseos muero,¡dulce amor míoy lo que yo más quiero!
Cuando veo tus ojossiento en mí otra suerte,blandos mis enojosy dulce mi muerte.
Ya no puedo vertey otro bien no espero,¡dulce amor míoy lo que yo más quiero!».
No hay comentarios :
Publicar un comentario