Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

jueves, 30 de mayo de 2013

Apunte literario (17)




Vamos a empezar el jueves con unas palabras de una melillense; Manoli Sánchez. Su poema, Sueño agareno, llegó a mí por medio de un muy buen amigo que, por mi cumpleaños, me regaló Alma libre, un libro de poemas. El prólogo en sí ya es espectacular: 

«Ser hacedor, en el transcurrir de los días, en el transcurrir del tiempo, de los momentos mágicos que dibujan los poemas, mientras son recitados por la callada voz del pensamiento que los recrea, es un disfrute al alcance de quien estima la poesía».

Y con orgullo de prestar sentidos, me rindo a saborear la imagen de mi ciudad por la palabras de esta autora.

«Se duerme la gaviota en la muralla,
la noche se ha cernido en los cortados,
y la luna desnuda se ha posado
sobre la fina arena de la playa.

El amante agareno que la espera,
bajo el techo erizado de la roca,
quiere libar el néctar de su boca
y apagar el amor que le exaspera.

Ha bebido el dolor de sus heridas
bogando por las costas africanas,
para calmar sus ansias desmedidas.

Tanto amor a la luna maravilla,
fundiéndose los dos entre las aguas
bajo el cielo estrellado de Melilla».

miércoles, 29 de mayo de 2013

Y qué...

Aquí os dejo unos versos que escribí el año pasado para alguien muy especial.




Y qué si las estrellas pierden su luz
o el sol su brillo,
si yo solo necesito de ti
para seguir mi camino.

Y qué si las aguas alzan sus gotas al viento
o las nubes explotan en mil tormentos,
si es el filo de tu boca
lo que a mí me da alimento.

Y qué si la vida quiere en sus manos nuestros hilos
o danzar sin acordes al compás de mis suspiros,
si es mi alma quien decide
y ella escoge estar contigo.

jueves, 23 de mayo de 2013

Apunte periodístico (2)

Estoy preparando uno de mis exámenes y me encuentro con que debo leer un artículo de Javier Marías. Me echo las manos a la cabeza, no porque crea que sea un tostón leerlo a él, sino porque es un acto reflejo ante un artículo "extenso" obligatorio. ¿Cuál es mi sorpresa? Me troncho con cada párrafo. No le falta ni un ápice de razón. Obviamente, no copiaré la totalidad del artículo, pero sí ciertas partes con las que quiero transmitir mi "¡OLÉ!" más efusivo. Con mucho acierto, lo tituló Que no me entero y, como bien explica al comienzo del artículo, lo publica en El País. El año: 2009.
«Nunca me había sucedido lo que me sucede a menudo últimamente: leo una información intentando enterarme de lo que ocurre en un lugar determinado, o de cómo está la situación de tal conflicto, o de cuáles van a ser los problemas del libro cuando se generalicen el ebook y similares, o de qué va a pasar con la fosa de García Lorca, y no lo consigo. En el mejor de los casos, me quedo como estaba, y en el peor, han aumentado mi ignorancia y mi confusión[…] En el caso de algunos corresponsales extranjeros, uno detecta con facilidad que se han limitado a mal copiar —es decir, a traducir mal— lo que los diarios o televisiones de cada país han dicho, y nada es más incomprensible que una traducción hecha por alguien que conoce mal la lengua de origen y deficientemente la propia. El resultado habitual es que el lector con ciertos conocimientos se ve obligado a llevar a cabo sobre la marcha una "traducción" de la información, esto eso, a "deducir" lo que los redactores habrán entendido o habrán querido decir en realidad. Un juego de adivinación que va contra las reglas más elementales del periodismo. […] Ojo, mi preocupación no se debe a ningún purismo, sino al creciente peligro de que no nos entendamos más que "retraduciéndonos" los unos a los otros, si cada cual trufa el español con los disparates que se le antojan».

miércoles, 22 de mayo de 2013

Apunte literario (16)

A la caída del sol, un breve poema que nos dé calor, por Ángela Botero.

«Un amor
sin ataduras,
un amor
sin promesas,
sabe que
podrá marcharse,
pero jamás
querrá irse».

Apunte periodístico (1)

Paso por aquí tan solo para que leáis unos fragmentos de un artículo publicado en 2004 de Elvira Lindo, al que tituló «El bobo».
«Ay, los deseos. A veces se cumplen. A veces uno se encuentra con la vida que soñó: viajes, hoteles, gente que te escucha... Lo piensas en la sala de embarque de un aeropuerto, después de oír por los altavoces que el vuelo se retrasa por avería del avión. Tu vecino, un experto en el puente aéreo, te dice: «no, no hay avería; el retraso es por la huelga de celo». Ah. Entonces, compras una revista, un perfume y miras el móvil. Pero, sobre todo, te quedas mirando el vacío. Sientes que se te pone cara de gilipollas resignado. 
[…] Y sabes que luego saldrás de la habitación y una serie de personas amables te estarán esperando en recepción, y tendrás que ser simpático, porque en esta vida ya no basta con ser amable; si eres un personaje público, tienes que ser simpático, contar anécdotas y divertir a los que te invitan para que no te pongan a caldo en cuanto abandones la ciudad. 
[…] Te acostarás y, cuando estés a punto de dormirte, dirás: «¿dónde coño se apaga la luz?», e irás dando a todos los interruptores consiguiendo que se accione el hilo musical, que venga la camarera y que se encienda la tele. La tele. Te quedarás hasta las tantas viendo una película absurda y al día siguiente descubrirás que le diste al canal de pago».

miércoles, 15 de mayo de 2013

Llegar yendo






Recuérdame que las malas rachas pasan,
que las emociones suben y bajan,
que las sonrisas regresan
incluso cuando la luz se apaga.

Devuélveme la ilusión por el mañana,
las ganas de planear a la larga.
Insiste en que el miedo torna
y que, en su furia, se esconde la gloria.

Pausa mi pánico en su revuelo.
Acaricia mi ansia, dame tu aliento.

Convierte el copo en fuego
y con sus llamas, marca mi camino si me pierdo.
Grita si ignoro tus palabras.
Tiende puentes si yo los descuelgo.

Derriba cada piedra de este muro
que a tu alrededor sello.
Y captura cada lágrima en su nacimiento.
Pero, sobre todo, recuérdame

quién soy y de dónde vengo,
para que el recuerdo de mi fuerza se haga eco.