Deja que me quede sin razones,
que te roce siempre los talones,
que mis dedos pinten corazones
y tiñan tu yelmo de colores.
Mi alma solo la alcanzan los mejores,
¿serás tú el amor de mis amores,
el que me ayude a matar dragones
y llene con cientos de flores
mis desguarnecidos jarrones?
Llega pronto con tus legiones
a romper mi silencio en clamores,
que me cansé de las rendiciones
y de las malas decisiones,
el plural de las pasiones
y las mil indecisiones.
Entonces, dime sin temblores,
de corazón y sin fervores:
¿serás tú el amor de mis amores?
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