Me despido de los exámenes y doy la bienvenida al verano y a las vacaciones con el poema que me han pedido comentar hoy. Me parece una composición muy adecuada; aunque mi intención no es restar ni un ápice de respeto a la poesía de la postguerra, parece acertado relacionar esa realidad bélica con lo que sentimos interiormente cuando nos encontramos inmersos en el período de exámenes. Todos imploramos "la paz", el descanso de esa situación de estrés y negatividad, deseosos de poder disfrutar de una tregua.
Asimismo, las palabras de Blas de Otero hablan por sí solas, y se valen de unas metáforas muy bien escogidas para hacerlo. Aquí os dejo A la inmensa mayoría, un poema de Pido la paz y la palabra.
«Aquí tenéis, en canto y alma, al hombreaquel que amó, vivió, murió por dentroy un buen día bajó a la calle: entoncescomprendió: y rompió todos sus versos.
Así es, así fue. Salió una nocheechando espuma por los ojos, ebriode amor: huyendo sin saber adónde:a donde el aire no apestase a muerto.
Tiendas de paz, brizados pabellones,eran sus brazos, como llama al viento;olas de sangre contra el pecho, enormesolas de odio, vez, por todo el cuerpo.
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atrocesen vuelo horizontal cruzan el cielo;horribles peces de metal recorrenlas espaldas del mar, de puerto a puerto.
Yo doy todos mis versos por un hombreen paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,mi última voluntad. Bilbao, a oncede abril, cincuenta y uno».
No hay comentarios :
Publicar un comentario