Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

lunes, 17 de junio de 2013

Apunte literario (19)

Os traigo en este lunes de verano un amor que trasciende los invisibles muros de la inmortalidad. ¿Quién nos dejará exhaustos esta vez? Garcilaso de la Vega, en su Égloga I. Como renacentista, fue capaz de encerrar un sentimiento desesperado en unos bellos versos. Sé cómplice de la furia que se esconde tras ellos, ¿notas cómo quiere desgarrar sus moldes y atravesar tu pecho?
Lo hará, tan solo escucha.

«Divina Elisa, pues agora el cielo
con inmortales pies pisas y mides,
y su mudanza ves, estando queda,
¿por qué de mí te olvidas y no pides
que se apresure el tiempo en que este velo
rompa el cuerpo y verme libre pueda,
y en la tercera rueda,
contigo mano a mano,
busquemos otro llano,
busquemos otros montes y otros ríos,
otros valles floridos y sombríos
donde descanse y siempre pueda verte
ante los ojos míos,
sin miedo y sobresalto de perderte?».

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