Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

martes, 5 de noviembre de 2013

«Quédate..., conmigo»

Silencia mi voz
con ese beso indebido,
porque tras el último adiós
se quedará mi suspiro
confuso
contigo.

Querrás coger mi mano
y frenarme a voz en grito,
pero te quedarás callado
como adormecido,
ausente,
pasivo.

Tan solo después
de que yo me haya ido
podrás decirle al aire
frustrado y cohibido:
«quédate...,
conmigo».

No hay comentarios :

Publicar un comentario