Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

lunes, 11 de mayo de 2015

1984

 Entre palabras anda la historia. 

Autor: George Orwell


Todos hemos oído hablar de la famosa teoría del Gran Hermano, pero pocos sabemos realmente de dónde viene. Deducimos en qué consiste a raíz del famoso —me ahorro la rima despectiva— programa de televisión, aunque lo cierto es que El Gran Hermano va mucho más allá.
¿Imagináis un mundo donde todos vuestros movimientos son controlados y estudiados, donde el mínimo parpadeo puede suponer un horror mucho peor que la muerte? Tal vez ahora, debido a todos esos rumores (ciertos o no) sobre el control que llevan a cabo los gobiernos, termináis por pensar que sí os encontráis dentro de ese mundo que Orwell ya predijo; sin embargo, su situación alternativa es un poco más escabrosa.
«Winston se mantuvo de espaldas a la telepantalla. Así era más seguro; aunque, como él sabía muy bien, incluso una espalda podía ser reveladora»
Winston es el protagonista de esta historia en la que el narrador cuenta cómo es la forma de pensar que envuelve a todos los personajes, divididos en Miembros del Partido y Proles. El libro está lleno de observaciones cotidianas y reflexiones políticas de fácil entendimiento, y esto es lo mejor del libro: puede interesaros o no este tema y comprender al mismo tiempo cuáles serían las consecuencias del gobierno planteado por el autor. A su vez, nunca llega a establecer una opinión en firme sobre un tipo de ideología concreta, y de este modo, no condiciona al lector sobre tales pensamientos. Sí os invita a reflexionar explicando los motivos y los medios por los que podría ser una realidad para el día de mañana.
Se trata del poder y de sus ramificaciones, pinceladas de hasta dónde puede llegar. ¿No se dice que la información es poder? Pues bien, este gobierno recreado tiene como lema, de forma subliminal (y a la vista de todos), esta expresión. La persigue y se asegura de que todos cumplan su papel asignado en torno a ella. ¿Pueden cuestionar su entorno los que viven modificados para el Doblepensar? Ah, esta palabra os traerá de cabeza, porque para comprender sus verdaderos matices deberéis llegar hasta las últimas hojas. Y en estas os recomiendo un alto grado de concentración.
Al margen de la política —es difícil separar este tema de los aspectos principales del libro puesto que estamos hablando de su trama—, se desarrolla una historia que podríamos llamar secundaria: una relación prohibida en un mundo donde la sexualidad está sumamente vetada, a excepción de la procreación, también controlada.
Orwell y yo os invitamos a entrar en este universo vigilado donde, si te arriesgas a escarbar, puedes acabar encontrando algo mucho peor de lo que te llevó a investigar.

Adelante, pasad a 1984.

1 comentario :