Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

jueves, 14 de mayo de 2015

En los zapatos de Valeria

 Entre palabras anda la historia. 

Autora: Elísabet Benavent


Es el primer libro de la Saga Valeria. Muchas veces me han repetido eso de no juzgar a un libro por la portada, pero siempre acabo enganchada primero por ella. Así llegué a este libro. Me parecieron muy originales aquellas piernas acabadas en taconazos y no me equivoqué cuando imaginé que el libro prometía. Promete y cumple, por supuesto.
Fui a La Casa del Libro del centro de Madrid y allí comencé a leerlo —hay sillones donde relajarte, incluso te invitan a una taza de café. Es maravilloso, os lo aseguro—. Cuando terminé el primer capítulo lo tuve claro, la historia sería mía. Y así sucedió.
Valeria es una joven en la flor de la vida que, aunque tienda a autoconvencerse, está atrapada en un matrimonio venido a menos desde hace un año. Es una mujer cuya pareja ha sido su gran amor, su mejor amigo; y sin embargo, algo falla entre ellos. Reproches, desinterés, (falta de) rutina: son algunos de los diablillos a los que se enfrenta su relación y Valeria intenta, una y otra vez, desterrarlos, pero…, ¿será capaz?
Muchas personas han comparado este libro con Sexo en Nueva York, y es cierto que en algunos momentos ves a Samantha en el personaje de Lola, a Charlotte en el de Nerea, algunas notas de Miranda en Carmen y, desde luego, a Carrie en Valeria; pero no, estos personajes tienen una complejidad propia y eso es refrescante.
La historia engancha. La facilidad con la que se lee permite que disfrutes del libro con soltura. ¿Hablamos de sexo? Hablemos de él. Lo mejor de todo: no hay tapujos cuando se trata de este tema, punto central del libro.
Pero va más allá. A estas alturas, ya sabréis que yo nunca me quedo en la superficie. Valeria es un reflejo de nuestras emociones más profundas. Se debate continuamente entre la impotencia por que todo fuera como solía ser y la naturalidad de su sexualidad. Es una mujer con defectos, y como todas, acaba exagerándolos en ese sí y no del: debería escribir más, debería portarme mejor, debería arreglarme tanto como antes, debería... ¿Qué es si no la imagen que damos de nosotros mismos la seguridad con la que nos enfrentamos al mundo? Todas sabemos que, si no nos arreglamos la manicura, no nos sentimos mal solo por no estar monas, sino porque unas uñas descuidadas dejan al descubierto nuestro estado de ánimo (aunque solo sea visible a nuestros ojos). La vulnerabilidad no nos gusta. Sí, somos complicadas; pero esto es lo que le sucede a Valeria. Ella solía ser muy coqueta y, de pronto, su mundo ha cambiado sin que ella pudiera evitarlo.
«—Hablo en serio, Lola. Creo que me he equivocado dejando el trabajo. —Me agarré la cabeza entre las manos y noté el bamboleo flácido de mi moño deshecho»
Sus zapatos son los tuyos, sus temores, sus inseguridades son las tuyas. ¿Os atrevéis a probároslos? No seáis tímidas. Os presento a Valeria, vuestro otro yo.

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