Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Apunte literario (39)

Después de tantos meses sin teclear por estos lares, vengo sin más para dejar una cantiga que me ha cautivado. Es sencilla y admirable por cómo encajan las palabras en este pensamiento renacentista tan platónico y profundo. Aunque Pedro de Andrade Caminha se lamente porque su amada es inalcanzable, sigue siendo precioso.
A esta Cantiga velha: 
«¡Véante mis ojos,
y muérame yo luego,
dulce amor mío
y lo que yo más quiero
Aunque verte temo, 
muero por mirarte;
todo en ti es extremo,
todo en mí es amarte. 
Sin saber desearte
de deseos muero,
¡dulce amor mío
y lo que yo más quiero
Cuando veo tus ojos
siento en mí otra suerte,
blandos mis enojos
y dulce mi muerte. 
Ya no puedo verte
y otro bien no espero,
¡dulce amor mío
y lo que yo más quiero!».

sábado, 21 de junio de 2014

Apunte literario (38)

Paseando por las calles de Granada me encontré con un azulejo, en él había pintado un poema que Ángel Ganivet escribió sobre esta ciudad andaluza. Cautivada por el sueño de vivir  tantos años como lo hacen las construcciones, fotografié el azulejo para compartir hoy con vosotros sus palabras. Sentid con ellas esa emoción que yo sentí por la grandeza del paso del tiempo, por cómo este mundo ha podido ver un número siempre prorrogable de generaciones. 
Adjunto también una imagen que capté de la protagonista de estas rimas: la Alhambra.



«¡Qué silenciosos dormís
torreones de la Alhambra!
Dormís soñando en la muerte
y la muerte está lejana.

Sale el sol y vuestros muros
tiñe con tintas doradas,
sale la luna y os besa
con su rayo de luz blanca,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.

La noche serena os cubre
con su túnica estrellada,
y la noche tenebrosa
os prende en sus negras alas,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.

Puras gotas de rocío
vuestras almenas esmaltan,
la lluvia cruel azota
vuestras macizas murallas,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.

La brisa amorosa os trae
dulces caricias al alba,
sopla el vendaval airado
y a las viejas puertas llama,
y vosotros dormís siempre
y la muerte está lejana.

Un sueño de largos siglos
por vuestros muros resbala,
cuando llegue a los cimientos
vuestra muerte está cercana,

¡quien fuera como vosotros
y largos siglos soñara!
Y desde el sueño cayera
en las sombras de Granada».

viernes, 6 de junio de 2014

Apunte literario (37)

Me despido de los exámenes y doy la bienvenida al verano y a las vacaciones con el poema que me han pedido comentar hoy. Me parece una composición muy adecuada; aunque mi intención no es restar ni un ápice de respeto a la poesía de la postguerra, parece acertado relacionar esa realidad bélica con lo que sentimos interiormente cuando nos encontramos inmersos en el período de exámenes. Todos imploramos "la paz", el descanso de esa situación de estrés y negatividad, deseosos de poder disfrutar de una tregua.
Asimismo, las palabras de Blas de Otero hablan por sí solas, y se valen de unas metáforas muy bien escogidas para hacerlo. Aquí os dejo A la inmensa mayoría, un poema de Pido la paz y la palabra.

«Aquí tenéis, en canto y alma, al hombre
aquel que amó, vivió, murió por dentro
y un buen día bajó a la calle: entonces
comprendió: y rompió todos sus versos. 
Así es, así fue. Salió una noche
echando espuma por los ojos, ebrio
de amor: huyendo sin saber adónde:
a donde el aire no apestase a muerto. 
Tiendas de paz, brizados pabellones,
eran sus brazos, como llama al viento;
olas de sangre contra el pecho, enormes
olas de odio, vez, por todo el cuerpo. 
¡Aquí! ¡Llegad! ¡Ay! Ángeles atroces
en vuelo horizontal cruzan el cielo;
horribles peces de metal recorren
las espaldas del mar, de puerto a puerto. 
Yo doy todos mis versos por un hombre
en paz. Aquí tenéis, en carne y hueso,
mi última voluntad. Bilbao, a once
de abril, cincuenta y uno».

miércoles, 21 de mayo de 2014

Apunte literario (36)

Vengo de nuevo por aquí para postear fugazmente otra de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Esta va por todas aquellas personas que de una relación solo recuerdan lo tristes que están por no seguir compartiendo su felicidad con quienes quieren: recordad que a vosotros también os esperan las risas.
XXXI 
Nuestra pasión fue un trágico sainete
en cuya absurda fábula
lo cómico y lo grave confundidos
risas y llanto arrancan.
Pero fue lo peor de aquella historia
que al fin de la jornada
a ella tocaron lágrimas y risas
y a mí, sólo las lágrimas.

Apunte literario (35)

Como es ya costumbre, antes de mi examen os traigo un poema de esos que tanto me gustan. Lo son aquellos por los que, cuando los lees, sientes un golpecito en el corazón, en medio de un gesto dulce se te escapa un tímido "oh" y, automáticamente después, sonríes. ¿Quién lo ha conseguido esta vez? Por supuesto, uno de los grandes: Gustavo Adolfo Bécquer. Para que sintáis ese golpecito del que os hablo, aquí os dejo una de sus Rimas.

XXIX 
La bocca mi bacció tutto tremante. 
«Sobre la falda tenía
el libro abierto,
en mi mejilla tocaban
sus rizos negros:
no veíamos las letras
ninguno, creo
y sin embargo guardábamos
hondo silencio.
¿Cuánto duró? Ni aun entonces
pude saberlo.
Sólo sé que no se oía
más que el aliento,
que apresurado escapaba
del labio seco.
Sólo sé que nos volvimos
los dos a un tiempo
y nuestros ojos se hallaron
y sonó un beso.
Creación de Dante era el libro,
era su Infierno.
Cuando a él bajamos los ojos
yo dije trémulo:
—¿Comprendes ya que un poema
cabe en un verso?
Y ella respondió encendida:
—Ya lo comprendo».


domingo, 18 de mayo de 2014

Dieciocho de febrero

Como ya sabéis, en febrero conocí a una persona encantadora de los pies a la cabeza, y con su encanto me convenció para que escribiera un poema dedicado en exclusiva a nosotros. Días después sentí esa bocanada de inspiración que me permitió cumplir con mi palabra.
Hoy, tras tres meses de felicidad continua y de sentimientos que no han hecho otra cosa más que engordar, cumplo con la segunda parte de aquella promesa: «te lo entrego. Te entrego nuestro Dieciocho de febrero, porque este poema es solo tuyo, solo nuestro. Te quiero».



Contigo no quiero 
rendirme a los miedos,
contigo no me sirve 
el "no puedo".
¿Qué tal si rompemos
con aquella expresión
y de las historias intensas
hacemos de la nuestra 
la excepción?

Tienes la facilidad 
de hacerme feliz,
en tus brazos y detalles
me siento como una pequeña
incapaz de dejar de sonreír.
Como cuando permites que dé
con ese hueco bajo tu clavícula,
allí donde los besos 
se resbalan de mis labios;
o cuando te sonrojas
y renace ese hoyuelo de tu mejilla,
tan revelador y cómplice
que me hace sentir única,
causa y consecuencia
de la viveza de tu mirada.
Protegida cada noche,
radiante por las mañanas,
especial en Callao
mientras me balanceabas,
o pletórica cuando 
recuerdo el gesto de Lada.

Y pensar que cada tropiezo
me ha llevado a sentirme así,
que cada caída me ha acercado
un poco más a ti,
me hace confiar en que 
la vida sabe jugar
y que siempre está dispuesta
a volcar nuestro mundo
para que sintamos la emoción
de compartir un nexo metálico
en nuestro lóbulo.

Porque por personas como tú,
por experiencias como esta,
compensa la dificultad
de un mar entre dos tierras.
No olvides que un puñado
de centenares de kilómetros
son solo grandes espacios de aire,
y que yo me mantendré
a tu lado izquierdo,
palpitando al compás 
de nuestro alocado
y silencioso baile.

viernes, 28 de marzo de 2014

Don Tijeras y el madroño

¿Qué tal un poco de humor mañanero? Paso enflechada por aquí para dejar un poemilla burlesco que ayer escribí para mi novio. Me sentía algo quevediana con mi pobre Góngora...

Yo tenía a un melenas por novio
de cabeza similar a un madroño.
Un día vio tan fatigoso
el lío de su pelambrera en redondo,
que acudió a un Don Tijeras sabiondo:
—Si no domas a tu pequeño retoño,
olvídate de las greñas de mozo.
Y Don Tijeras recogió en un moño
el pelaje salvaje y gravoso,
hincó las cuchillas bien hondo
y de un corte se libró del matojo.
—¿Qué has hecho! —le gritaba azaroso
a aquel Don Tijeras brioso.
Envióme una foto mi novio
y me quise reír de su poso,
pero no pude con el pitorreo jocoso
porque lo cierto es que sin su mocho
está incluso aún más delicioso.

viernes, 14 de marzo de 2014

Apunte literario (34)

Mientras estudiaba, he dado con un poema italiano que narra de forma dulce y breve el sentimiento que queda cuando se va la persona que quieres que permanezca a tu lado.
La primera composición en original, la segunda traducida al castellano.
«O tu che porte
teco parte di me, parte ne lassi,
o prendi l'una , o rendi l'altra, o morte
da insieme ad ambe,
arresta, arresta i passi». 
«Oh tú que me llevas una parte
de mi vida contigo, otra me dejas,
ésa me vuelve, o tómate ésta, o muerte
a entrambas da; detén, detén el paso».

jueves, 13 de marzo de 2014

Querido año

Buenas tardes, querido año:

Comenzaste y quise hacer algo especial en esta virtual casa mía para celebrar tu entrada. Mis planes eran organizar un viaje increíble, cumplir uno de mis sueños y relatar mis experiencias a modo de libro de viajes como hacían en la Edad Media. Sin embargo, mientras elegía el destino, las actividades y las fechas de mi fascinante aventura, un camino se cruzó por entre mis ideas. El enlace con ese nuevo país que iba a descubrir consiguió retenerme de tal forma que aposté por lo que más tarde supe que sería el boleto ganador. Decidí dedicar mis días de vacaciones a visitar Madrid y conocer a una persona que me provocaba alto interés en lugar de seguir el plan que masticaba desde principios de enero.
Me fascinó la idea de vivir un San Valentín diferente; tener una cita con alguien con quien conectaba, pero que no había visto nunca. Lo que no sabía era que aquel día daría con mi compañero de viajes. Después de un intenso paseo por la capital en plena noche viento-lluviosa, supe que había hecho bien en no tomar ese otro avión a Islandia. Una y otra vez me lo recordaba la rosa que protegía del mal tiempo en mi bolso siempre que lo abría.
Conforme pasaban las horas, más unida me sentía a él. Me impresionaba ver cómo habían florecido sentimientos en mí tras varios años congelados y me sentía tan afortunada que en algún momento creí de verdad que podía explotar de pura felicidad. Además, tal y como yo había previsto, en este viaje cumplí uno de mis sueños. Él lo hizo posible. Sabiendo lo importante que es para mí la nieve, me llevó a un puerto de montaña y transformó aquella ilusión que yo tenía por sentirla por primera vez en una experiencia inolvidable.
Desde entonces, sonrío cada día. Ya le dije una vez que en mi sonrisa siempre andaba, «agazapado en las comisuras de mi boca, protegiendo cada surco para que jamás se desdibuje», porque se ha convertido en mi guardián.
E inevitablemente, en mi ese alguien especial.


Contigo me siento así,
como un arroyo en la nieve.
Porque podrá congelarse
la montaña que lo sostiene,
que el agua fluirá vivaz
al ritmo que el cauce lleve.