Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Libros con los que reflexionar (2)

En este domingo, un último fragmento del libro La reina de los condenados, de Anne Rice.  
«El rostro de ella era la viva imagen del desprecio. 
—Marius —contestó Akasha—, este siglo pasará a la historia como el siglo más sangriento de la humanidad. ¿De qué evoluciones hablas, cuando una sola y pequeña nación europea ha exterminado a millones de personas por el capricho de un loco, cuando las bombas han reducido al olvido a ciudades enteras? ¿Cuando los niños de los desérticos países de Oriente luchan contra otros niños en nombre de un dios antiguo y despótico? Marius, mujeres del mundo entero lavan los frutos de su vientre en las cloacas públicas. Los gritos de los famélicos son ensordecedores, pero los ricos que viven retozando en ciudadelas tecnológicas hacen oídos sordos a ellos; las enfermedades aumentan a marchas forzadas entre los hambrientos de continentes enteros, mientras enfermos en hospitales palaciegos gastan la riqueza del mundo en cosmética y promesas de la vida eterna por medio de píldoras y frascos medicinales. (...)
—Oh, no, no —dijo inflexible—. Hombres y mujeres son animales en proceso de aprendizaje. Si no te das cuenta de lo que han aprendido, es que estás ciega. Son seres siempre cambiantes, que siempre mejoran, que siempre engrandecen su visión y las capacidades de sus corazones. No dices toda la verdad cuando hablas del siglo más sangriento; no ves la luz que brilla con más intensidad, por contraste con la oscuridad; ¡no ves la evolución del alma humana!»
Pensad, pues; ¿el mundo está, en definitiva, enfermo? ¿Es ésta una enfermedad terminal o en tratamiento? ¿Acaso nuestra esperanza de vida nos impide ver las zancadas que ha dado el ser humano a lo largo de los siglos? 

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