«Intento imaginarme un mundo en el que ya no existan las voces de Gale y Peeta, en el que sus manos queden quietas, en el que sus ojos no parpadeen. Estoy de pie sobre sus cadáveres viéndolos por última vez, abandonando la habitación en la que yacen. Sin embargo, cuando abro la puerta para salir al mundo, solo hay un tremendo vacío, una pálida nada gris que es, en resumen, mi único futuro».El reflejo de un sentimiento tan duro como la realidad que lo provoca. Sentir que sin esas personas que forman parte esencial de nuestra vida, ésta se reduzca a la nada. Imaginar su ausencia y saber que habrás perdido tu camino por completo.
Hasta que un día logras ver un rayo de luz y decides que quieres saber qué se esconde por allí a lo lejos. Antes de advertirlo por ti misma, la ligera presión de tus pasos sobre la tierra mojada te revelarán que tú aún te encuentras en el sendero. Caminar hará que, algún día, olvides el miedo a la soledad y tus ojos recuperen las ganas de ver que existe otra alma errante dispuesta a tomar tu mano y viajar a tu lado.
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