Amigo mío, qué duro es decirte adiós.
Mi despedida, con una sonrisa a medias, con una emoción reclusa por el abrazo que no nos damos. Mi despedida me sabe tan amarga y oxidada que me siento injusta con nuestra historia. Pero, ¿existe acaso la buena forma de arrancarse del pecho un trozo del alma?
Amigo mío, tú que tanto fuiste.
Amigo mío, qué duro es decirte adiós.
No hay comentarios :
Publicar un comentario