Palabra, flecha ígnea, tú me atraviesas.

lunes, 26 de agosto de 2013

Apunte literario (27)

Tengo un lunes entretenido, o visto de otro modo, una tarde de estudio inquieta. Sea lo que fuese, aquí estoy de nuevo para compartir con vosotros una lección que, probablemente, solo se aprenda con el ensayo y el error, pero si os invita a reflexionar y a evitar errores innecesarios mejor que mejor.
Vicente Espinel en Vida del escudero Marcos de Obregón.
«Esta fué la primera baza de mis desengaños, y el principio de conocer que no se ha de fiar nadie de palabras lisonjeras, que traen el castigo al pie de la obra. ¡De qué podía yo envanecerme, pues no tenía virtud adquirida en que fundar mi vanidad! La poca edad está llena de mil desconciertos y deslumbramientos; los que poco saben fácilmente se dejan llevar por la adulación. Yo me dejé engañar con aquello que deseaba hubiera en mí, pero no es de espantar que un hombre sencillo y sin experiencia sea engañado de un cauteloso; mas será digno de castigo si se deja engañar segunda vez».

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